domingo, 26 de mayo de 2013

Memorias de una adolescente.

Cuando te desahogas con un papel y un boli. Cuando con trece años piensas que todos los errores tienen remedio. Cuando te aconsejan y no les haces caso. Cuando dicen: 'No sigas los pasos que siguen tus amigas, sigue los pasos que tú quieras.' Piensas que tal vez, siguiendo los mismos pasos que tú quieres, que te han dado a elegir, que tienes oportunidades. Después de tantos errores cometidos, dices, sí ha llegado la hora de cambiar, de seguir un 'camino.' Tus padres no saben nada de tu vida, no saben que bebes, que fumas, que haces lo que te da la gana y cuando te da la gana. Sabes que te estás equivocando, que tú no eres así, pero, las influencias cambian a las personas, cambian todo. Cuando crees que todo te va bien, llega él, rompe todos tus esquemas, pero tú los vuelves a construir aunque te cueste la vida, aunque pienses que es imposible. "De los errores se aprenden" pero, ¿cuántas veces tenemos que aprender de un mismo error?
A veces no vale aprender una vez, te tropezarás con el mismo error más de una vez, a lo mejor ese error lo llevarás dentro durante mucho tiempo; o no.
Recuerdos. Que te llenan de alegría; otros, de pura tristeza. Recuerdos, que te hacen sentir genial, o tan mal.
"Fue un recuerdo eterno", ¡já! Nada es para siempre.
Ahora esta de moda hacer daño. Que se clave como una espina dentro de ti, que tengas que tardar meses en olvidarlo. Esa moda... esta dentro de mí. Decimos que somos "masocas", no. No es que seamos masocas, no nos gustan que nos hagan daño, que se avergüencen de nosotras, no. No. No es eso, sino que nos dejamos hacernos daño, como si fuera que no doliera, como si nada.
Tal vez... tal vez, solo seamos idiotas; o no. O tal vez solo sea mala suerte.
Tengo mucho tiempo por vivir, pero; quiero vivir desde ahora, desde el primer momento, desde que conocí a las mejores personas del Planeta.
El pasado es un sastre. Vive el presente, es lo que te queda.