Y todo deprisa, todo lento, que si voy rápido es porque puedo, y si voy lento es porque lo necesito, y necesitar, te necesito a ti, con tus tonterías, con tus rayadas, con tus 'te quiero', te necesito; a ti, tanto tus subidas como tus bajadas, y que tu felicidad era la mía, y que compartíamos recuerdos, unos cuantos, los suficientes para saber lo que se podía llegar a querer a una persona. Aprendí a recorrerme cada parte de tu cuerpo, a saberme donde está exactamente todos y cada uno de tus lunares, a aprender nuestros días de memoria, aprendí a quererme; a quererte, y que los ¿imposibles? Son para cobardes. Y sino me equivoco, puedo decir que tú me has enseñado a vivir cada momento, y has echo que mis días tuviesen más sentido de lo que solían tener. Y por ti, por mí, por cada recuerdo, por cada tontería, por bajar las escaleras en caballito, y darte un beso en el ultimo escalón, por morderte la mejilla, y dibujar con mis dedos un corazón en tu espalda, por cada día, por cada hora, por cada mes a tu lado, no fueron los suficientes para demostrarte lo mucho que te quería, ¿no? Y para quererte, tenía que abrazarte cada vez que te veía, y para verte tenía que darte unos de esos besos, que se dan cariñosamente. Para colmo, no olvido ninguno de nuestras tardes, ni ninguno de nuestros abrazos, besos, susurros como el de 'no te vayas, quédate'. Explícame, de que modo o forma llegaste y rompiste todos mis esquemas, dime de que maneras has echo que cambie osea yo, la tía esa que va por la calle riéndose de lo más mínimo, la que sonreía por todo, la que nunca se rayaba por nada y ahora, solo trato de decirle a mi madre que estoy bien, que no he cambiado, que todo va bien. Explícame, por qué sigo así, por qué no puedo estar todos los días bien, por qué me rayo todos los días por las noches y pensé, que todo esto había terminado, que yo me olvidaría como siempre y seguiría con mi vida, con mi royo, y no puedo, nadie me llena, nadie se acerca a ti ni lo más mínimo. Y decidí no volver a llorar, ni una lágrima más, pero siempre me pueden las lágrimas, siempre hay algo que haga que mire para atrás, y pierda todo lo que llevo conseguido y te aseguro, que nadie había conseguido hacerme sentir así. Que locura dedicarte esto, si ni siquiera te lo mereces no te mereces ni lo más mínimo, pero te quiero, te quiero tanto, que al recordarte me duele el pecho, que al sentir una acaricia tuya sobre mi cuello siento escalofríos por verte... y claro, no te creerás ni lo más mínimo escrito aquí pero yo te juro, que te quiero, como a ninguno, como a nadie.
Ni por ahora... ni para siempre, para unos meses, supongo.