martes, 17 de junio de 2014

XXVIII

Me duele el pecho, me duele recordarte, me duele no verte al lado de la cama, me duele que tus 'te quiero' no sean para mí, y que cuando estés 'en línea' tampoco sea para mandarme un audio de buenos días o de buenas noches. Me duele aprender de este maldito error, me duele saber que te voy a perder, que no voy a poder tenerte de nuevo, me duele levantarme cada mañana y no ver un puto mensaje de 'buenos días Nereita'. Y me siento tan débil, tan nadie, siento como una ráfaga de viento me puede, siento como el mundo me dice adiós, y la muerte me dice hola. Maldito dolor, maldita soledad, maldito tus defectos, tus virtudes. Quererte nunca fue fácil, fue fácil cuando llegaste a mi vida y supiste mantenerte siempre a mi lado, fue fácil irte, sin despedidas, sin nada por hablar, sin tú sentirte como una mierda, y yo muriéndome por dentro. 
Me jodía estar así contigo, tan quemada por dentro como por fuera, me jodía que esto tuviera un puto final que no quise, y claro, me equivocaré como siempre, y claro, habrá otros más, pero el tiempo me está matando, y nadie llega y rompe todos mis esquemas, nadie me agarra de la mano y me dice 'aquí estoy'. Tenerte, solo tenerte, es una necesidad que tú no lo sabes bien, no sabes bien lo que es levantarte cada mañana con una sonrisa en la cara porque sé que te tengo, no sabes lo que es querer a alguien, hasta querer sus tonterías. 
Sabes tan poco de mí, sabes poco de lo mucho que te quiero, y solo me evitas, cuando yo te busco, y me buscas,  mientras yo me encuentro.
Dejaré esta entrada a medias, porque no puedo seguir recordándote toda mi vida.

jueves, 12 de junio de 2014

Recuerdos.

Y todo deprisa, todo lento, que si voy rápido es porque puedo, y si voy lento es porque lo necesito, y necesitar, te necesito a ti, con tus tonterías, con tus rayadas, con tus 'te quiero', te necesito; a ti, tanto tus subidas como tus bajadas, y que tu felicidad era la mía, y que compartíamos recuerdos, unos cuantos, los suficientes para saber lo que se podía llegar a querer a una persona. Aprendí a recorrerme cada parte de tu cuerpo, a saberme donde está exactamente todos y cada uno de tus lunares, a aprender nuestros días de memoria, aprendí a quererme; a quererte, y que los ¿imposibles? Son para cobardes. Y sino me equivoco, puedo decir que tú me has enseñado a vivir cada momento, y has echo que mis días tuviesen más sentido de lo que solían tener. Y por ti, por mí, por cada recuerdo, por cada tontería, por bajar las escaleras en caballito, y darte un beso en el ultimo escalón, por morderte la mejilla, y dibujar con mis dedos un corazón en tu espalda, por cada día, por cada hora, por cada mes a tu lado, no fueron los suficientes para demostrarte lo mucho que te quería, ¿no? Y para quererte, tenía que abrazarte cada vez que te veía, y para verte tenía que darte unos de esos besos, que se dan cariñosamente. Para colmo, no olvido ninguno de nuestras tardes, ni ninguno de nuestros abrazos, besos, susurros como el de 'no te vayas, quédate'. Explícame, de que modo o forma llegaste y rompiste todos mis esquemas, dime de que maneras has echo que cambie osea yo, la tía esa que va por la calle riéndose de lo más mínimo, la que sonreía por todo, la que nunca se rayaba por nada y ahora, solo trato de decirle a mi madre que estoy bien, que no he cambiado, que todo va bien. Explícame, por qué sigo así, por qué no puedo estar todos los días bien, por qué me rayo todos los días por las noches y pensé, que todo esto había terminado, que yo me olvidaría como siempre y seguiría con mi vida, con mi royo, y no puedo, nadie me llena, nadie se acerca a ti ni lo más mínimo. Y decidí no volver a llorar, ni una lágrima más, pero siempre me pueden las lágrimas, siempre hay algo que haga que mire para atrás, y pierda todo lo que llevo conseguido y te aseguro, que nadie había conseguido hacerme sentir así. Que locura dedicarte esto, si ni siquiera te lo mereces no te mereces ni lo más mínimo, pero te quiero, te quiero tanto, que al recordarte me duele el pecho, que al sentir una acaricia tuya sobre mi cuello siento escalofríos por verte... y claro, no te creerás ni lo más mínimo escrito aquí pero yo te juro, que te quiero, como a ninguno, como a nadie. 
Ni por ahora... ni para siempre, para unos meses, supongo.