Me duele el pecho, me duele recordarte, me duele no verte al lado de la cama, me duele que tus 'te quiero' no sean para mí, y que cuando estés 'en línea' tampoco sea para mandarme un audio de buenos días o de buenas noches. Me duele aprender de este maldito error, me duele saber que te voy a perder, que no voy a poder tenerte de nuevo, me duele levantarme cada mañana y no ver un puto mensaje de 'buenos días Nereita'. Y me siento tan débil, tan nadie, siento como una ráfaga de viento me puede, siento como el mundo me dice adiós, y la muerte me dice hola. Maldito dolor, maldita soledad, maldito tus defectos, tus virtudes. Quererte nunca fue fácil, fue fácil cuando llegaste a mi vida y supiste mantenerte siempre a mi lado, fue fácil irte, sin despedidas, sin nada por hablar, sin tú sentirte como una mierda, y yo muriéndome por dentro.

Me jodía estar así contigo, tan quemada por dentro como por fuera, me jodía que esto tuviera un puto final que no quise, y claro, me equivocaré como siempre, y claro, habrá otros más, pero el tiempo me está matando, y nadie llega y rompe todos mis esquemas, nadie me agarra de la mano y me dice 'aquí estoy'. Tenerte, solo tenerte, es una necesidad que tú no lo sabes bien, no sabes bien lo que es levantarte cada mañana con una sonrisa en la cara porque sé que te tengo, no sabes lo que es querer a alguien, hasta querer sus tonterías.
Sabes tan poco de mí, sabes poco de lo mucho que te quiero, y solo me evitas, cuando yo te busco, y me buscas, mientras yo me encuentro.
Dejaré esta entrada a medias, porque no puedo seguir recordándote toda mi vida.
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