Sí, ahora sí, ahora ya nadie puede decir 'yo no fui', ¿cometí errores? Más de una vez, más de dos; demasiados. Sí, he oído mucho de ti, he oído que tonteas con todas, que les haces sentir únicas; y hay más de una. ¿Confié en ti? Muchas veces, demasiadas. Me fié de ti, de todo lo que me decías, pero lo bueno se acaba, y tú cometistes errores, demasiados, muchos. ¿Me hiciste sentir única? No, ni una sola vez, no lo conseguiste, porque supe mantener mi orgullo, decidí que la que tenía que hacerte daño era yo; porque otras cuantas me la hicieron los demás. Ahora era yo la que te enamoraría, la que te diría palabras preciosas, la que a través de indirectas muy directas te decía que te quería.
Sí, me dolió decir adiós, me dolió mantener mi orgullo, porque por encima de todo te quería tanto como tú. Las guerras de 'yo más' se quedaron en olvido, y las simples palabras se quedan mudas.
Sí, he oído que siempre ganabas lo que querías; pues me ganastes, pero de una manera poco habitual, yo te ganaba a tí primero, y luego si podías tú a mi. Me dijeron que tú no me olvidarías, que te dolía perder a las personas especiales; que por lo visto yo fui una de ellas. Sí, eras de esas personas que olvidar es imposible, que con una simple palabra me hacías sentir especial. Pues sí, te enamoré, me enamoraste. ¿Me perdiste? Sí, por todas tus palabras, por todas tus mentiras, me decías que yo era la única, que me querías más que a cualquier otra, pues mentiste como otras veces. ¿Mi orgullo? Se fue a la mierda, se perdió en el vacio, y no me avisó de que se iba. ¿Tú orgullo? ¿Dónde quedó? No lo sé, no me importa, los dos perdimos el orgullo, los dos fuímos tontos, los dos nos queríamos.
Me fui, y dije que no volvería, dije que ya no me creería tus promesas, dije que no sufriría más. Y así fue, me fui y no volví. Ahora oigo que te dolió perderme, que me echas de menos, que no vives sin mi, que me sigues queriendo.
¿Sabes? Yo también te echo de menos, todavía me duele asumirlo, no vivo sin ti, y te quiero, nunca lo dudo.
Pero una se da cuenta que quién quiere algo lo consigue, que quién pierde a alguien será por algo, y quién recupera a esa persona, es porque verdaderamente le quiere. Y tú, tú, sin embargo, me has perdido, no has conseguido nada, y no me has recuperado, ¿qué por qué? Porque todo lo que decías eran mentiras, o supuestamente lo eran; ahora ya no lo sé.
viernes, 30 de noviembre de 2012
lunes, 26 de noviembre de 2012
¿Era verdad? ¿Lo decíais en serio? ¿Me queríais?
No era perfecta, no conseguía mis retos, nunca tuve tiempo para mi, siempre pensando por los demás, siempre sonriendo, ocultando sentimientos, siempre pensaba que todo iba bien, que todo era perfecto. Estaba siempre ilusionada, siempre me convencían de que me querían, siempre conseguían mentirme. Pero no, no podía más, eran demasiadas mentiras, demasiadas ilusiones, lágrimas, gritos, noches.
Era una vida que no, que no era de verdad, que me dolía el alma, no era cierto, no. Nunca había un final feliz, nunca hubo una pequeña sonrisa de verdad, nada me agradaba, nada me hacía ver lo que valía, lo que era. Siempre esperaba mucho de la gente, siempre tenía esperanzas, lloraba; sí, gritaba; siempre, no dormía; todas las noches. Eran días eternos, eran noches con lágrimas en los ojos, eran noches que no podía suspirar y decir que todo iba bien. ¿Mis amigos? Estuvieron ahí en su momento; ¿ahora? La mayoría siguieron su camino, la mayoría se fueron, la mayoría no me miran a la cara. ¿Me duele? Demasiado, porque por ellos he dado mi vida, he dado todo lo que tenía, he echo demasiado por ellos. ¿Él? ¿Dónde está? Con una tía mejor que yo, ¿sabrá algo de mi? No lo creo, se olvidó todos de esos te quiero, todos esos días que llovían y nos quedábamos en un portal hablando. ¿Era cierto? ¿Me iría sin más? ¿No me dolería perderos? Sí, era cierto, me fui sin más, y ¿dolerme? No sabéis bien lo que dolió. Ahora podréis decir, que era una amiga más, que solo una 'tía' más, que no era la mejor de todas. Reconozco que he tenido mis errores, y grandes, reconozco que he llorado en público, que he gritado, que os he mandado a la mierda. Pero, ¿vosotros? ¿no reconocéis lo que habéis echo? ¿no reconocéis lo que he sido para vosotros? No, no lo reconocéis, tenéis todavía miedo, demasiado miedo, diría yo. Yo no os perdí por orgullo, ni por miedo, os perdí porque vosotros quisisteis. He llorado día y noche, he estado un año sin hablarme con mi madre, he soportado muchas heridas del pasado, pero, ¿ahora?, ahora ya no puedo más, he mentido; sí, he sufrido; demasiado, he tenido miedo; a veces. Ahora estoy sola, en un mundo estúpido, en el que no me queréis como soy, en el que soy yo la mala del cuento. En el que siempre tengo yo la culpa, en dónde siempre he salido perdiendo.
Puede, que lleve razón o no, puede que ha sido el destino que me ha demostrado que esto no debía ser así.
Me he encontrado con personas falsas, golfas, subnormales, y especialmente asquerosas, las he soportado, las he ignorado, las he echo saber lo que está bien o no. Lo bueno y lo malo, les he echo saber, que él mundo no está compuesto por sonrisas y lágrimas, solo está compuesto por ciudadanos llamados MUNDO.
No era cierto, esto no, no era así, ¿por qué? no lo sé, cosas del destino, ¿será esto nuestro final? Esta claro, ¿no lo veis? Esto era así, no había un final feliz, nunca lo hubo.
Era una vida que no, que no era de verdad, que me dolía el alma, no era cierto, no. Nunca había un final feliz, nunca hubo una pequeña sonrisa de verdad, nada me agradaba, nada me hacía ver lo que valía, lo que era. Siempre esperaba mucho de la gente, siempre tenía esperanzas, lloraba; sí, gritaba; siempre, no dormía; todas las noches. Eran días eternos, eran noches con lágrimas en los ojos, eran noches que no podía suspirar y decir que todo iba bien. ¿Mis amigos? Estuvieron ahí en su momento; ¿ahora? La mayoría siguieron su camino, la mayoría se fueron, la mayoría no me miran a la cara. ¿Me duele? Demasiado, porque por ellos he dado mi vida, he dado todo lo que tenía, he echo demasiado por ellos. ¿Él? ¿Dónde está? Con una tía mejor que yo, ¿sabrá algo de mi? No lo creo, se olvidó todos de esos te quiero, todos esos días que llovían y nos quedábamos en un portal hablando. ¿Era cierto? ¿Me iría sin más? ¿No me dolería perderos? Sí, era cierto, me fui sin más, y ¿dolerme? No sabéis bien lo que dolió. Ahora podréis decir, que era una amiga más, que solo una 'tía' más, que no era la mejor de todas. Reconozco que he tenido mis errores, y grandes, reconozco que he llorado en público, que he gritado, que os he mandado a la mierda. Pero, ¿vosotros? ¿no reconocéis lo que habéis echo? ¿no reconocéis lo que he sido para vosotros? No, no lo reconocéis, tenéis todavía miedo, demasiado miedo, diría yo. Yo no os perdí por orgullo, ni por miedo, os perdí porque vosotros quisisteis. He llorado día y noche, he estado un año sin hablarme con mi madre, he soportado muchas heridas del pasado, pero, ¿ahora?, ahora ya no puedo más, he mentido; sí, he sufrido; demasiado, he tenido miedo; a veces. Ahora estoy sola, en un mundo estúpido, en el que no me queréis como soy, en el que soy yo la mala del cuento. En el que siempre tengo yo la culpa, en dónde siempre he salido perdiendo.
Puede, que lleve razón o no, puede que ha sido el destino que me ha demostrado que esto no debía ser así.
Me he encontrado con personas falsas, golfas, subnormales, y especialmente asquerosas, las he soportado, las he ignorado, las he echo saber lo que está bien o no. Lo bueno y lo malo, les he echo saber, que él mundo no está compuesto por sonrisas y lágrimas, solo está compuesto por ciudadanos llamados MUNDO.
No era cierto, esto no, no era así, ¿por qué? no lo sé, cosas del destino, ¿será esto nuestro final? Esta claro, ¿no lo veis? Esto era así, no había un final feliz, nunca lo hubo.
domingo, 25 de noviembre de 2012
Siete días; ocho días~
Esperábamos que esto fuese eterno, que todo durase con un 'para siempre' que todo tuviese futuro.
Pero no, todo no era para siempre, todo cambia, hasta los defectos, hasta las personas, hasta tú y yo. Todo cambia en un abrir y cerrar de ojos, todo cambia sin ser llamado, todo cambia así de fácil, así de sencillo. No habría durado para siempre, tampoco esperábamos mucho de él uno del otro, tampoco creíamos un amor eterno, tampoco creímos que lo nuestro era cierto. La vida iba pasando cada día más despacio, pero seguía pasando, pero seguía siendo vida, pero seguía llamándose vida. Esperábamos llamadas, mensajes, textos escritos, textos sin argumentos, textos en los se acababan con un 'yo más'. No; no era cierto, no siempre llevábamos razón, no siempre quisimos que fuera cierto, no siempre soñábamos cosas bonitas, no siempre nos despertábamos con un 'buenos días cariño', no, siempre no, ni siquiera llegábamos a un habitualmente, ni siquiera sabíamos que habíamos echo con nuestras vidas. Nosotros eramos piezas iguales de un puzzle, teníamos nuestros pros y contras, teníamos un futuro juntos, teníamos una vida llena de ilusiones, esperanzas, deseos. Durábamos un par de semanas; nos enfadábamos, nos reconciliábamos, y así era nuestro día. Pero de un día para otro; te escribí aquella carta, esa maldita carta, en la que te decía, tal vez un 'adiós' o no, solo te decía que te merecías algo mejor, que yo no era para ti, que eramos polos opuestos, que nos queríamos a nuestra manera, que nos queríamos hasta que nos dolía el alma. Te decía, que siempre quería un final feliz, que siempre quería vivir contigo, que sin ti, no podía. Sí, sin ti no podía vivir; no puedo. Te decía, que un puzzle nunca se formó por piezas iguales, que te quería, te amaba y te volvía amar. Que como tú, nadie me hizo feliz, que eras una de las personas más importante de mi vida; y lo eres, que mi día a día no era lo mismo sin ti, eras demasiado, eres mi vida, eras mi existencia. Lo leíste, y me dí cuenta, ¿qué para qué? ¿qué para qué perderte? ¿para qué sufrir a nuestra manera? ¿para qué?
Eramos iguales, sí. Pero nos queríamos hasta los defectos, nos queríamos hasta que nos moríamos de miedo de perdernos, que eramos echo el uno para el otro, siendo iguales, a la vez tan diferentes. Vivimos ocho días a la semana, siete a veces. Siempre decíamos que lo nuestro era de verdad, que lo nuestro es como la letra de los médicos, nadie nos entendía, ni si quiera nuestros amigos. Pero, ¿sabéis qué es lo bueno? Que lo nuestro fue para siempre, hasta los defectos. Lo nuestro por mucho que nos enfadábamos, por mucho que nos gritásemos, por mucho que dijéramos, que no, que se acabó, fue para siempre, y para siempre será.
No todas las historias tienen un final feliz; pero por lo visto lo nuestro fue para siempre, y por siempre será.
Le amo; hasta los defectos, hasta que me cansé de él, hasta que diga que no, hasta que siga viva. Le amo, por mucho que diga que no, por mucho que dude, por mucho que no seamos diferentes, pero esto es así, a una persona se le ama hasta los defectos, hasta su manera de ser, hasta que no pueda más.
LE AMO, HASTA ÉL PUNTO EN EL QUE ME DUELE ÉL ALMA.
Pero no, todo no era para siempre, todo cambia, hasta los defectos, hasta las personas, hasta tú y yo. Todo cambia en un abrir y cerrar de ojos, todo cambia sin ser llamado, todo cambia así de fácil, así de sencillo. No habría durado para siempre, tampoco esperábamos mucho de él uno del otro, tampoco creíamos un amor eterno, tampoco creímos que lo nuestro era cierto. La vida iba pasando cada día más despacio, pero seguía pasando, pero seguía siendo vida, pero seguía llamándose vida. Esperábamos llamadas, mensajes, textos escritos, textos sin argumentos, textos en los se acababan con un 'yo más'. No; no era cierto, no siempre llevábamos razón, no siempre quisimos que fuera cierto, no siempre soñábamos cosas bonitas, no siempre nos despertábamos con un 'buenos días cariño', no, siempre no, ni siquiera llegábamos a un habitualmente, ni siquiera sabíamos que habíamos echo con nuestras vidas. Nosotros eramos piezas iguales de un puzzle, teníamos nuestros pros y contras, teníamos un futuro juntos, teníamos una vida llena de ilusiones, esperanzas, deseos. Durábamos un par de semanas; nos enfadábamos, nos reconciliábamos, y así era nuestro día. Pero de un día para otro; te escribí aquella carta, esa maldita carta, en la que te decía, tal vez un 'adiós' o no, solo te decía que te merecías algo mejor, que yo no era para ti, que eramos polos opuestos, que nos queríamos a nuestra manera, que nos queríamos hasta que nos dolía el alma. Te decía, que siempre quería un final feliz, que siempre quería vivir contigo, que sin ti, no podía. Sí, sin ti no podía vivir; no puedo. Te decía, que un puzzle nunca se formó por piezas iguales, que te quería, te amaba y te volvía amar. Que como tú, nadie me hizo feliz, que eras una de las personas más importante de mi vida; y lo eres, que mi día a día no era lo mismo sin ti, eras demasiado, eres mi vida, eras mi existencia. Lo leíste, y me dí cuenta, ¿qué para qué? ¿qué para qué perderte? ¿para qué sufrir a nuestra manera? ¿para qué?
No todas las historias tienen un final feliz; pero por lo visto lo nuestro fue para siempre, y por siempre será.
Le amo; hasta los defectos, hasta que me cansé de él, hasta que diga que no, hasta que siga viva. Le amo, por mucho que diga que no, por mucho que dude, por mucho que no seamos diferentes, pero esto es así, a una persona se le ama hasta los defectos, hasta su manera de ser, hasta que no pueda más.
LE AMO, HASTA ÉL PUNTO EN EL QUE ME DUELE ÉL ALMA.
martes, 13 de noviembre de 2012
Jóvenes o ancianos esto es nuestro día a día.
No se mide por las caladas que le des a un cigarro, ni se mide por las veces que sonrias, grites o llores. Puede que sea injusta, que no tenga sentido, o que no lleve razón.
Yo aprendí que por cada paso de diese me sentiría orgullosa de mí misma, que por una amiga se da todo, y que a veces tienes que perdonar a las personas. Aprendí que una calada de un cigarro es permanente, que por mucho lucharamos por alguien, siempre, habría un herido, que en esta vida no todo se trata de 'príncipes', ni 'princesas'.
Aprendí, que no siempre llevabamos razón, que cuando alguien te avisa de las consecuencias no le hacíamos caso. Aprendí a decir 'te quiero' a quién verdaderamente me querían, a no sufrir por sufrir, y a escuchar la música.
No tengas prisa por crecer, tarde o temprano, creceremos y nos daremos cuenta los errores que tuvimos.
Recuerda, qué siempre habrá alguien ahí, siempre estará unos cuantos que te quieran joder, pero tú, sigue, y no pares, porque tú camino, es solo tuyo.
Ahora mira, y aprende, que en la vida se trata de luchar, aprender, derrotar y asumir.
Esto es así, claro o sencillo, lento o despacio, alto o bajo, débil o fuerte, triste o contento. ¿Qué lucharemos por todo? Sí; ¿qué en cada batalla volveremos? Sí; ¿qué nos olvidaremos de los momentos? Nunca.
Señoras o señores, jóvenes o ancianos, esto es la vida, esto es lo que nosotros hemos creado; un mundo lleno de ilusiones, lleno de esperanzas.
Yo aprendí que por cada paso de diese me sentiría orgullosa de mí misma, que por una amiga se da todo, y que a veces tienes que perdonar a las personas. Aprendí que una calada de un cigarro es permanente, que por mucho lucharamos por alguien, siempre, habría un herido, que en esta vida no todo se trata de 'príncipes', ni 'princesas'.
Aprendí, que no siempre llevabamos razón, que cuando alguien te avisa de las consecuencias no le hacíamos caso. Aprendí a decir 'te quiero' a quién verdaderamente me querían, a no sufrir por sufrir, y a escuchar la música.No tengas prisa por crecer, tarde o temprano, creceremos y nos daremos cuenta los errores que tuvimos.
Recuerda, qué siempre habrá alguien ahí, siempre estará unos cuantos que te quieran joder, pero tú, sigue, y no pares, porque tú camino, es solo tuyo.
Ahora mira, y aprende, que en la vida se trata de luchar, aprender, derrotar y asumir.
Esto es así, claro o sencillo, lento o despacio, alto o bajo, débil o fuerte, triste o contento. ¿Qué lucharemos por todo? Sí; ¿qué en cada batalla volveremos? Sí; ¿qué nos olvidaremos de los momentos? Nunca.
Señoras o señores, jóvenes o ancianos, esto es la vida, esto es lo que nosotros hemos creado; un mundo lleno de ilusiones, lleno de esperanzas.
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