viernes, 30 de noviembre de 2012

Oí que perderme te dolió.

Sí, ahora sí, ahora ya nadie puede decir 'yo no fui', ¿cometí errores? Más de una vez, más de dos; demasiados. Sí, he oído mucho de ti, he oído que tonteas con todas, que les haces sentir únicas; y hay más de una. ¿Confié en ti? Muchas veces, demasiadas. Me fié de ti, de todo lo que me decías, pero lo bueno se acaba, y tú cometistes errores, demasiados, muchos. ¿Me hiciste sentir única? No, ni una sola vez, no lo conseguiste, porque supe mantener mi orgullo, decidí que la que tenía que hacerte daño era yo; porque otras cuantas me la hicieron los demás. Ahora era yo la que te enamoraría, la que te diría palabras preciosas, la que a través de indirectas muy directas te decía que te quería.
Sí, me dolió decir adiós, me dolió mantener mi orgullo, porque por encima de todo te quería tanto como tú. Las guerras de 'yo más' se quedaron en olvido, y las simples palabras se quedan mudas.
Sí, he oído que siempre ganabas lo que querías; pues me ganastes, pero de una manera poco habitual, yo te ganaba a tí primero, y luego si podías tú a mi. Me dijeron que tú no me olvidarías, que te dolía perder a las personas especiales; que por lo visto yo fui una de ellas. Sí, eras de esas personas que olvidar es imposible, que con una simple palabra me hacías sentir especial. Pues sí, te enamoré, me enamoraste. ¿Me perdiste? Sí, por todas tus palabras, por todas tus mentiras, me decías que yo era la única, que me querías más que a cualquier otra, pues mentiste como otras veces. ¿Mi orgullo? Se fue a la mierda, se perdió en el vacio, y no me avisó de que se iba. ¿Tú orgullo? ¿Dónde quedó? No lo sé, no me importa, los dos perdimos el orgullo, los dos fuímos tontos, los dos nos queríamos.
Me fui, y dije que no volvería, dije que ya no me creería tus promesas, dije que no sufriría más. Y así fue, me fui y no volví. Ahora oigo que te dolió perderme, que me echas de menos, que no vives sin mi, que me sigues queriendo.
¿Sabes? Yo también te echo de menos, todavía me duele asumirlo, no vivo sin ti, y te quiero, nunca lo dudo.
Pero una se da cuenta que quién quiere algo lo consigue, que quién pierde a alguien será por algo, y quién recupera a esa persona, es porque verdaderamente le quiere. Y tú, tú, sin embargo, me has perdido, no has conseguido nada, y no me has recuperado, ¿qué por qué? Porque todo lo que decías eran mentiras, o supuestamente lo eran; ahora ya no lo sé.

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