jueves, 13 de diciembre de 2012

Nunca existieron los para siempre~

Esas palabras, que te dijeron a deshoras, esos comentarios que te hacían sentir sola. Por esa canción que te describía tal y cómo eras. Sí, por todos esos sentimientos, que tal vez, te sentías sola, tal vez, no eras tú. ''Ojalá que no hubieras nacido'', decían. Pero ellos no se daban cuenta, que por cada palabra que se dijeran los dos, se sentirían como una mierda. No era ley de vida, no era amar o desamar a destiempo. Que lo más tarde posible, se hacía lo más temprano, y vivir, ¿qué era eso? No vivían, no sentían, sí, en realidad, sentían dolor. Esos maltratos físicamente, mentalmente, seguían, ella no era tan fuerte como la pintabas, era débil tan débil, que no sentía ya nada, porque el daño, ese maldito daño, se quedó grabado, como una grabadora, como un ejemplo de la profesora.
Ya todo acabó, los para siempre, que pintabáis no se cumplieron. Mes tras mes, era peor, no era ella la que tenía la culpa, ni tú tenías razón, ni ella sentía dolor. Porque, al fin y al cabo, esos cuentos de hadas que nos contaban de pequeños no eran de verdad, que esos consejos que te daban tus amigas, ¿de qué servían? Él seguiría con lo suyo, echándole la culpa de todo, sufriendo, sí, sufriendo ese dolor que se iba y venía. Tal vez se acostumbró a sufrir, tal vez se le olvidó el sentimiento amor.
''¡Él! ¡Ha sido él!'' ''Señoría yo no le he echo nada''. Nadie supó valorar a aquella mujer, tenía derecho, sí a vivir, a tener una vida digna, a poder soñar. Le juzgaron por mentir, por decir, que le había echo daño, la juzgaron por ser ''supuestamente''una hipócrita, decían que era imaginacios suyas, que él no le hacía nada. ¡Mentira! Lo que le hizó él nadie se lo hizó. Ella, se sentía sola, no tenía derecho, no podía hacer nada, por su culpa. Él seguía, la maltrató hasta que le dolía el corazón, se hartó de seguir echándole las culpa a una persona que paso por su vida, y entró, entró bien dentro. Porque esos maltratos, esos golpes en la cara, ese dolor, esas palabras, él no las sentía. Se rindió, ella no podía más, él se estaba maltratando, porque en realidad la quería, pero se olvidó, de todo lo que pasaron juntos, se olvidó.
Ella no podía más, se rindió, se fue, y no volvió.
Con héridas en las manos, juró que no volvería a verle, juró que amar no era esto, que esto era dolor.
Hace dos años, esta mujer, sí la misma, se convirtió en una Eroína para muchas mujeres. Escribió lo que le pasó, lo que sufrió y insistió en que ninguna mujer pasaría por lo que pasó ella. Ella, fue una verdadera amiga para muchas mujeres, fue una persona magnífica. De él, lo único que sabemos es que esta en la cárcel, y hasta hoy en día sigue allí, porque él quiere, porque juró que no saldría hasta morir. Ella, ahora esta casada, sí, pero con un hombre de verdad, con una persona que la quiere tal y cómo es. Es feliz, y siempre lo será. A sus 18 sufrió, pero ahora no, ya no.

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