La mayoría de las personas me toman por una cría inmadura que no sabe nada de la vida. Vale, tengo trece años, ¿qué se esperan de mí? ¿qué sepa igual que una de diecisiete? A ver, no tengo la mentalidad de una chica de diecisiete, tampoco demuestro mi madurez, solo aquí; como algunos saben. Sí, obviamente soy una cría, pero estoy segurísima que esta cría ha vivido muchas más cosas que una de mi edad. He aprendido, he valorado, he querido; incluso he amado, pero nunca, me he arrepentido de mis errores. Sé, que para aprender de un error tengo que equivocarme, pero este error que llamo 'amor' de él, nunca he aprendido, solo he visto cosas nuevas. Mi madre siempre me ha dicho que valoro mucho más a mis amigas que a mí misma, será que llevo tanto tiempo con ellas que ya me da igual valorarme. Nunca he dicho que sea una chica normal, para qué engañarnos, me han criado para ser una anormal cualquiera. Nadie me entiende cuando digo que no debería ser así. A veces, mi cuarto parece un mar de lágrimas; otras un mar de sonrisas. Verdaderamente la única persona que me hacía sonreír era mi abuela... Creo que desde que no esta todo ha cambiado, a veces no veo sentido vivir, al fin y al cabo todos moriremos, nadie es inmortal. Desde que no esta he madurado, he cambiado. Daría lo que fuera por poder volver a verla y recordarle, que la quiero muchísimo. Es que se me hace duro pensar que ya no la volveré a ver, era tan habitual verla sonreír, verla reír, verla decirme 'niña', era habitual estar todos los días con ella. Se me hace raro pensar que ya tengo trece años y que dentro de tres meses cumplo los catorce.
Mi padre... mi padre constantemente me agobia, esta siempre gritando, siempre diciendo que hago todo mal, que no hago nada. Es algo que me consume a diario. Pero, es mi padre, con él he aprendido a defenderme, a sentirme orgullosa de mi familia, a ser quién soy.
Y, esta es otra triste canción de amor, o más bien de mí.
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