miércoles, 4 de septiembre de 2013

Otra triste canción de amor.

Tanto miedo a equivocarnos, que siempre perdemos, tanto miedo a querer, miedo; dicen. Pero, ese miedo lo usamos para esquivar verdades, o tan solo para asumir la realidad. Dicen que siempre andamos con zapatos de cristal, que siempre pensamos en querer, en ser queridos. A veces para ganar hay que perder lo que se apuesta; y demasiadas veces perdemos lo que apostamos. Tenemos miedo a perder, miedo a llorar con la cara al descubierto, ¿de qué sirve el miedo? Después nos quejamos si perdemos a alguien, y sí, después de todo creo que en esta vida o te valoras o te valoran. A veces prefiero no salir de casa; una no sabe lo que se espera ahí fuera, siempre diciendo que estamos mal, siempre metiendo miedo, metiendo mierda. Y, cuando creemos que todo va bien, siempre falla algo o te falla alguien. Me duele más que me falle alguien, ¿por qué? Porque siempre me fallan a los que más quiero. Odio las personas que por anónimo te preguntan por ask, como si supiesen algo de tu vida, como si te conociesen de siempre. Y para qué criticar sin saber, acaso nos sabemos de memoria la vida de los demás, acaso sabemos algo. Esas personas, no saben ni lo más mínimo que he pasado, y se creen que porque me pregunten por ask mi autoestima bajará, no; soy demasiada orgullosa, y a veces mi orgullo le da igual todo.
La mayoría de las personas me toman por una cría inmadura que no sabe nada de la vida. Vale, tengo trece años, ¿qué se esperan de mí? ¿qué sepa igual que una de diecisiete? A ver, no tengo la mentalidad de una chica de diecisiete, tampoco demuestro mi madurez, solo aquí; como algunos saben. Sí, obviamente soy una cría, pero estoy segurísima que esta cría ha vivido muchas más cosas que una de mi edad. He aprendido, he valorado, he querido; incluso he amado, pero nunca, me he arrepentido de mis errores. Sé, que para aprender de un error tengo que equivocarme, pero este error que llamo 'amor' de él, nunca he aprendido, solo he visto cosas nuevas. Mi madre siempre me ha dicho que valoro mucho más a mis amigas que a mí misma, será que llevo tanto tiempo con ellas que ya me da igual valorarme. Nunca he dicho que sea una chica normal, para qué engañarnos, me han criado para ser una anormal cualquiera. Nadie me entiende cuando digo que no debería ser así. A veces, mi cuarto parece un mar de lágrimas; otras un mar de sonrisas. Verdaderamente la única persona que me hacía sonreír era mi abuela... Creo que desde que no esta todo ha cambiado, a veces no veo sentido vivir, al fin y al cabo todos moriremos, nadie es inmortal. Desde que no esta he madurado, he cambiado. Daría lo que fuera por poder volver a verla y recordarle, que la quiero muchísimo. Es que se me hace duro pensar que ya no la volveré a ver, era tan habitual verla sonreír, verla reír, verla decirme 'niña', era habitual estar todos los días con ella.
Se me hace raro pensar que ya tengo trece años y que dentro de tres meses cumplo los catorce.
Mi padre... mi padre constantemente me agobia, esta siempre gritando, siempre diciendo que hago todo mal, que no hago nada. Es algo que me consume a diario. Pero, es mi padre, con él he aprendido a defenderme, a sentirme orgullosa de mi familia, a ser quién soy.
Y, esta es otra triste canción de amor, o más bien de mí.

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